miércoles, 6 de octubre de 2010

LA NOCHE ESTRELLADA

LA NOCHE ESTRELLADA
Autor: Jimmy Liao
Editorial: Barbara Fiore
Precio aproximado: 18 €

Este es un libro precioso que nos atrae como un imán. Yo no conocía de nada el nombre de Jimmy Liao, aunque sí había leído algunos de los libros de ls editorial Barbara Fiore y sabía de su voluntad de difusión de buena literatura infantil y de libros infantiles de calidad.
Este libro se puede contar, pero no vale la pena hacerlo. Lo que vale la pena, realmente, es verlo.
Abrir sus páginas es entrar en un libro museo, en una exposición de buena pintura, de cuyos cuadros uno se querría apropiar para siempre.

Para niños y para mayores. Para mayores con niños y sin niños.

La editora nos ha regalado la posibilidad de ver una parte del libro a través de la plataforma ISSUU:


Este es el cuadro de Van Gogh que sirve de inspiración al relato y con el que finaliza el texto:

http://www.emol.com/especiales/aprendiendo_a_mirar/noche_estrellada.html

viernes, 12 de marzo de 2010

IN MEMORIAM

Sé que este no es uno de los principales libros de Delibes, pero es el que yo prefiero.

A él pertenece la historia de Isidoro, un niño que no llegaba a explicarse por qué mientras a todos sus compañeros les preguntaban si eran de pueblo o de ciudad, a él sólo le preguntaban de qué pueblo era.

Isidoro es el protagonista del relato El pueblo en la cara, un texto que leí a los 10 u 11 años de la mano de don Carlos Sahagún, aquel otro hombre bueno, en el instituto de Segovia que ahora se llama Mariano Quintanilla y que entonces era el "instituto femenino".
Quizás estas historias sean tan antiguas como ese tiempo en que las leí, seguramente están tan pasadas de moda que sus personajes apenas sean ahora reconocibles. Pero estoy segura de que fueron ellas las que, junto con algún fragmento memorable de Alfanhuí, de Sánchez Ferlosio, me iniciaron en la gran literatura.

Ya en el año cinco, al marchar a la ciudad para lo del bachillerato, me avergonzaba de ser de pueblo y que los profesores me preguntasen (sin indagar antes si yo era de pueblo o de ciudad): "Isidoro ¿de qué pueblo eres tú?" Y también me mortificaba que los externos se dieran de codo y cuchichearan entre sí: "¿Te has fijado qué cara de pueblo tiene el Isidoro?", o simplemente, que prescindieran de mí cuando echaban a pies para disputar una partida de zancos o de pelota china y dijeran despectivamente: "Ese no; que es de pueblo." Y yo ponía buen cuidado por entonces en evitar decir: "Allá en mi pueblo..." o "El día que regrese a mi pueblo", pero a pesar de ello, el Topo, el profesor de Aritmética y Geometría, me dijo una tarde en que yo no acertaba a demostrar que los ángulos de un triángulo valieran dos rectos: "Siéntate, llevas el pueblo escrito en la cara". Y a partir de entonces, el hecho de ser de pueblo se me hacía una desgracia, y yo no podía explicar cómo se cazan gorriones con cepos o colorines con liga, ni que los espárragos, junto al arroyo, brotaran más recio echándoles porquería de caballo, porque mis compañeros me menospreciaban y se reían de mí. Y toda mi ilusión, por aquel tiempo, estribaba en confundirme con los muchachos de ciudad y carecer de un pueblo me parecía que le marcaba a uno, como a las reses, hasta la muerte. Y cada vez que en vacaciones visitaba al pueblo, me ilusionaba que mis viejos amigos, que seguían matando tordas con el tirachinas y cazando ranas en la charca con un alfiler y un trapo rojo, dijeran con desprecio: "Mira el Isi; va cogiendo andares de señoritingo". Así, en cuanto pude, me largué de allí, a Bilbao, donde decían que embarcaban mozos gratis para el Canal de Panamá y que luego le descontaban a uno el pasaje de la soldada. ... Pero lo curioso es que allá no me mortificaba tener un pueblo y hasta deseaba que cualquiera me preguntase algo para decirle: "Allá en mi pueblo, el cerdo lo matan así, o asao". O bien: "Allá en mi pueblo, los hombres visten traje de pana rayada y las mujeres sayas negras, largas hasta los pies". O bien: "Allá en mi pueblo, la tierra y el agua son tan calcáreas que los pollos se asfixian dentro del huevo sin llegar a romper el cascarón". O bien: Allá, en mi pueblo, si el enjambre se larga, basta arrimarle una escriña agujereada con una rama de carrasco para reintegrarle a la colmena". Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro.

"El pueblo en la cara", primer cuento del libro Viejas Historias de Castilla la Vieja, 1964.

miércoles, 20 de enero de 2010

BARRO DE MEDELLÍN


Barro de Medellín tiene como protagonistas a Camilo y Andrés, dos niños que viven en un barrio pobre de una gran ciudad -Medellín-, destinados por origen social y familiar a la exclusión social y a la cárcel. Aunque su autor no lo diga directamente, Camilo y Andrés son dos niños sin apenas presente y ni futuro. Tienen 10 años y ya no van a la escuela. Roban, les pegan... Sus padres beben y son ladrones. Sus madres sufren la misma violencia que ellos o, quien sabe, aún más. Camilo ha colaborado en la construcción de su casa con los ladrillos robados de la biblioteca en construcción de su barriada, la misma a la que después acude a robar libros para conseguir dinero para el aguardiente de su padre... Si todo esto es así ¿por qué hemos de creer que, de repente, un día, comienza a leer uno de los libros que roba? ¿Por qué hemos de creer que es capaz de seguir leyéndolo si, como se dice, leer el primer párrafo le parece haber leído mucho?
Es verdad que la lectura se propone como vía de redención para estas dos almas de niño que no tienen más que sus robos, sus escasos lamentos y sus golpes. Pero ¿por qué hemos de suponer que esa redención llega?, ¿porque van a seguir robando para conseguir el dinero necesario para hacerse las fotos precisas para obtener un carnet de biblioteca que les permita llevarse los libros a casa? ¿Y por qué habrían de querer hacerlo? ¿Qué harán allí con ellos, leerlos entre golpe y golpe, entre robo y robo?
Lo siento, pero a mi modo de ver, este es un libro cargado de buenas intenciones al que le falta verosimilitud. No digo verdad, sino la verosimilitud necesaria para sustentar una verdadera historia literaria. ¿De verdad es verosímil que un niño que hace tiempo que dejó de leer porque abandonó la escuela, tenga alguna posibilidad de emocionarse con una historia leída?
Es una bonita idea la de ofrecer a unos niños de 10 años la posibilidad de la lectura como medio de mejorar su vida, sólo que a mí eso me parece unicamente una solución calmadora de conciencias que apenas oculta la degradación moral en la que viven esos niños sin tener apenas conflicto por ello: Andrés llora porque no quiere ser ladrón como su padre y como le augura Camilo, pero lo cierto es que ayuda a su amigo en sus robos desde una idea de amistad próxima a la pandilla: tu destino será el mío, y tus problemas . Por su parte Camilo roba sin manifestar ningún conflicto por ello. ¿Cómo va a ser de otra manera si robar es la forma natural de obtener las cosas a partir de una edad determinada que él ya tiene? . ¿Cómo va a ser de otra manera cuando su padre no le dejará entrar en casa si no lo consigue?
Desde esta perspectiva parece inmoral atribuir a la lectura el papel de justicia social, decir que ella compensará a estos niños de todo lo que, por origen, les está negado.

Este libro ha gustado a mucha gente y ha obtenido dos importantes premios : el Ala Delta de Literatura Infantil y, sobre todo, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2009, lo que me lleva a suponer que lo he leído mal y que me equivoco, así que espero que a vosotros os guste .
Aquí tenéis al autor hablando de él.






BARRO DE MEDELLIN
de ALFREDO GÓMEZ CERDÁ
EDITORIAL LUIS VIVES (EDELVIVES), 2008
Precio: 8,20€ en formato tapa blanda y 11,50€ en formato tapa dura.

lunes, 11 de enero de 2010

P DE PAPÁ

Este es un libro tierno para niños pequeños y para papás, basado más en la sugerencia que en el mostrar explícito. Esta es precisamente su principal riqueza: la capacidad evocadora, ya que a partir de imágenes sencillas podemos recrear acontecimientos concretos y, en su sucesión, el transcurrir de una relación.
Reconozco que soy reacia a esos cuentos "minimalistas"que, desde una sucesión de ternuristas imágenes esquematizadas, apelan al lector para que construya la historia llamándole poco menos que obtuso si no lo consigue o no consigue disfrutar con ello. Pero en este caso uno sonrie a cada momento, porque cada imagen del niño es una muestra de confianza, cada imagen del adulto la viva imagen de la responsabiliad y cada escena una muestra tranquila de aquello que debe ser el transcurrir diario de una relación placentera entre padres e hijos.

¿Qué y quién es "este" papá para su niño?
Es la ayuda y la protección.












Pero también es el juego y el empuje, la escucha, la conversación y el referente moral. No falta nada.
Se trata de mostrar a un niño lo que puede y debe ser su papá y de mostrar a cualquiera que quiera entenderlo lo que debe significar ser padre -o madre. Así que, al final, ternura sí, pero acompañada de responsabilidad. Un libro que se aleja de la ñoñería y del dejar hacer, de la concesión de los caprichos como compensación de ausencias. Un libro que enseña que ningún objeto puede suplir a la palabra, la ayuda, la compañía, la responsabilidad y la dedicación de tiempo, de mucho tiempo.
Si buscásemos un símil para describirlo mejor, sin duda lo encontraríamos en la comida: P de papá sería un libro slow food, frente a las hamburguesas y pizzas rápidas a que equivaldrían todas esas colecciones de libros infantiles que se venden por metros. Porque si un niño puede leer rápido este libro de pocas palabras -dos en cada página- , un adulto puede utilizarlo como fuente placentera de conversación y de recreación de situaciones, tanto si es padre como si es maestro, con lo que se volvería al lenguaje primero de la tradición oral como fuente de relato y del placer de escuchar.

P DE PAPA de ISABEL MARTINS
KALANDRAKA EDICIONES ANDALUCIA, S.L. 2009

Precio: 13€

martes, 1 de diciembre de 2009

LA HISTORIA DEL PEQUEÑO BÁBACHI

La simplicidad de esta historia tradicional de la India y sus preciosos dibujos hacen de este libro un libro delicioso que, a poco que esté bien contado, encantará a los niños de entre 5 y 7 años.

Los personajes son pocos: un niño, sus padres y cuatro tigres que, en realidad, podrían ser uno solo.

En su versión actual, el niño se llama Bábachi, su mamá, Mámachi y su padre, cómo no, Pápachi. En su primera versión Bábachi era Sambo, Pápachi se llamaba Jumbo y Mámachi, Mumbo.


Bábachi es un niño pequeño que ha de enfrentarse solo al más temible de los animales: el tigre. Ante el tigre Bábachi será el ingenio frente a la fuerza, la inocencia frente a la astucia, la inteligencia frente al orgullo inútil.

Bábachi tiene un traje nuevo que incluye casaca, pantalones, zapatos y sombrilla. Tras sus encuentros sucesivos con los tigres parecerá que pierde todas sus nuevas posesiones, pero al final no sólo las recupera una tras otra, sino que ve cómo sus enemigos se destruyen entre sí.



La escena en la que el niño pregunta a los tigres si quieren o no su ropa nueva y ellos contestan con un gruñido por no soltar el rabo mordido del que tienen delante, recuerda sin duda a la fábula de aquel cuervo que acaba soltando el queso ante los halagos de la zorra, ya que de la misma forma que la vanidad impide al cuervo resistir con el pico cerrado, el deseo de dominio impide a los tigres soltar a sus vecinos y es su propia fuerza la que les lleva a su destrucción.

Bábachi no es un héroe, ni siquiera es valiente, pero tampoco es un fanfarrón. Tiene la audacia de la necesidad porque ¿para qué quiere un tigre unos zapatos, o una casaca, o un parasol? Y sin embargo, en su afán de posesión, los tigres aceptan lo que Bábachi les entrega, pensando sin duda "total, que más da, ya lo comeré en otro momento". Sólo que ese otro momento no llega nunca para su beneficio.

Y es que el cuento, como la fábula citada, también tiene moraleja: la fotuna aparece cuando menos lo esperas y debes ser listo para reconocerla y hacerla actuar a tu favor.

Contado así ¿alguien puede pensar que este libro fuera ido durante una larga temporada en Japón por considerarlo racista? La razón parece estar en sus adaptaciones americanas.

La autora, Helen Bannerman, escribió este cuento en la India en 1899 y allí está ambientado. Pero en ediciones posteriores realizadas en Estados Unidos los personajes principales pasaron de ser indios a ser negros y se elaboraron ediciones abiertamente racistas que se copiaron por todo el mundo. Esto es lo que nos explica en su blog Regreso al Futuro, Pablo Moreno Galbis, un ingeniero de telecomunicaciones valenciano que, además, nos reproduce la historia completa en su versión americana, dibujos incluidos, lo que nos permite obtener una idea más exacta del porqué de la polémica.

El mismo Moreno Galbis nos explica que en inglés el uso de la palabra Sambo es conflictivo, ya que es considerado un despectivo racial, y nos anima a consultar la wikipedia para saber más del problema.

La edición que nosotros hemos manejado es otra. Es la ilustrada en 1996 por Fred Marcellino , quien observó que la historia en sí no contenía ninguna connotación racista y produjo una nueva versión ilustrada: La historia de Little Babaji, en la que cambió los nombres de los personajes, dejando el resto del texto sin modificaciones.

EL ILUSTRADOR
Fred Marcellino (1939-2001) comenzó como pintor expresionista abstracto, pero fue famoso, sobre todo, como diseñador de las portadas de discos de rock para Decca y Polygramy y de cubiertas de libros. A mediados de la década de 1980 comenzó a hacer libros para niños, ganando en 1991 la medalla Caldecott -concedida anualmente por la Asociación de Servicios de Bibliotecas para Niños al autor de la imagen más distinguida publicada en libros americanos para niños-, por sus ilustraciones del cuento de Perrault El Gato con Botas.

AUTOR: Helen Bannerman
ILUSTRADOR: Fred Marcellino
EDITORIAL: Juventud
PRECIO APROXIMADO: 12€

jueves, 12 de febrero de 2009

EL GRITO DE LA GRULLA

Este es un buen libro muy triste, que pone a los niños en contacto con la realidad terrible de la guerra y de sus contradicciones. El hecho de que Junichiro -el niño protagonista- quiera ser piloto muestra la admiración limpia que un niño siente hacia su padre. Pero todos nos quedamos sorprendidos al ver cómo esta realidad infantil, tan importante en sí misma para todos los niños, se vuelve turbia con la guerra que todo lo ensucia: primero, transformando a su padre en un kamikaze que no podrá regresar a casa y, después, haciendo de quien sueña en ser piloto corriendo por la calle con los brazos extendidos a modo de alas de avión, una de las víctimas del bombardeo aéreo que descargó sobre la ciudad de Nagasaki la segunda bomba atómica el 9 de agosto de 1945.

Este momento está recogido así en la página 84 del libro:

E
stán sonando las sirenas.Oímos el rugido de los aviones cada vez más cerca.
He oído una explosión.
He sentido moverse las paredes.
Las ventanas se han abierto.
Hace un calor terrible.

Durante todo el libro Junichiro sólo ve las consecuencias de la guerra a través del sufrimiento que percibe en su madre. Lo que siente el resto del tiempo es, fundamentalmente, orgullo por imaginar a su padre sobre un avión, hasta que tiene que oír, de boca de su mejor amigo, que su misión consiste, precisamente, en no regresar:

- Los kamikazes están ahora en la isla de Okinawa.
- Mi padre me ha escrito una carta. Está en Okinawa. Pero no me cuenta nada de que haya
kamikazes.
- Seguro que es uno de ellos, se habrá presentado voluntario...


Y entonces cambiaron de tema porque pasaron por allí unas grullas. (Pág. 57 y 59)

Cuando yo hablé de este libro en clase hubo quien dijo que no quería leerlo porque era un libro triste. Pero lo cierto es que el sufrimiento que se sabe que está produciendo la guerra en un niño está perfectamente amortiguado con la introducción intercalada de tres historias tradicionales japonesas y de las instrucciones para construir una grulla de papel, algo que les gustará especialmente hacer.
Y es que, para combatir la crueldad, sólo cabe la metáfora, si no para salir indemne, al menos no dañado irremediablemente. Creo que es por ello por lo que el autor nos hace ver expresamente en el epílogo del relato la sorpresa que se llevaron los periodistas internacionales que visitaron los hospitales de Hiroshima y Nagasaki , una vez acabada la guerra, al ver, colgadas de sus techos, cientos de grullas de papel, porque la grulla, en Japón, es el simbolo de la vida y se lleva a los enfermos para desearles pronta curación. (Pág. 88)

Es de justicia no olvidar, por último, el homenaje que Samuel Alonso Omeñaca hace, a través de sus personajes, a la historia que Kenzaburo Oé narra en La presa, un texto para adultos donde los niños tienen un papel principal.
Es en el capítulo cuarto, titulado El descampado, donde Junichiro le dice a su amigo:

-¿Sabes, Noriaki? Han cogido a un americano en Shikoku. Por lo visto se estropeó su avión y tuvo que saltar en paracaídas. Dicen que es negro.
- Yo nunca he visto a ningún negro.
- Ni yo tampoco...


Lo cierto es que La presa transcurre en una aldea aislada e innominada de Japón, pero Shikoku sí es la isla donde nació Kenzaburo Oé, de ahí que la mención del lugar tenga un significado especial.

Es el perfecto acompañamiento adulto para los padres y profesores que propongan a sus hijos o alumnos la lectura de El grito de la grulla.

Publicado en España por la Editorial Anagrama en 2003, tiene un precio que no llega a 5€. Quien quiera disfrutarlo también puede obtener el texto en :

http://isaiasgarde.myfil.es/get_file?path=/oe-kenzaburo-la-presa.pdf

Aunque la editorial propone El grito de la grulla para niños a partir de 10 años, yo creo que puede leerse un poco antes si va acompañado de algunas aclaraciones históricas elementales, ya que que las historias tradicionales japonesas que incluye les gustarán más a los de menor edad. No obstante todos disfrutarán enormemente construyendo su grulla de papel a partir de las instrucciones que ofrece el libro.

Quienes precisen un poco más de ayuda pueden observar el proceso en:

http://bitarama.wordpress.com/2006/10/02/como-hacer-la-grulla-de-origami-de-prison-break/

Título: El grito de la grulla
Autor: Samuel Alonso Omeñaca

Ilustraciones de Tino Gatagán
Editorial: Edelvives, Col. Ala Delta, 2002
Precio: 7,88€

jueves, 1 de enero de 2009

EL MISTERIO VELÁZQUEZ

Aunque en todas las reseñas de este libro se elogia el que trate de darnos una versión de la creación del cuadro de Las Meninas, de Diego Velázquez, a mí esta me parece la parte menos conseguida de la historia. La confusión intencionada que rodea la creación del cuadro y al demoníaco personaje de Nerval, no me parecen virtudes destacables.

Para mí si esta historia vale la pena es precisamente por el interés que despierta el personaje narrador: Nicolasillo, su sensibilidad y su inmenso afán de vivir con dignidad.

Nicolasillo era en realidad Nicolás Pertusato, uno de los enanos traídos desde Italia a la corte de Felipe IV para divertimento del rey. Inteligente y orgulloso, es el niño pintado en el margen derecho de Las Meninas, con un pie sobre un enorme mastín, Moisés.

Nacido hacia 1643 o 1644 en Alessandria de Palla, su breve historia personal anterior a su llegada a Madrid, contada en las primeras páginas del libro, es de gran interés. Allí sabemos que el sufrimiento acompañado de vergüenza de su padre, no estaba exento de crueldad; que en su viaje a Barcelona estuvo acompañado de Diego de Acedo, otro enano de que aprendió grandes cosas y que, una vez en la corte, fue educado por el maestro don Alonso Ortiz, que le enseñó a recitar a Dante.
El personaje nunca pierde el protagonismo, si bien a partir de a entrada en escena del pintor Velázquez apenas importará ya otra cosa que su relación con él y su papel en Las Meninas.

Aunque este libro suele estar recomendado para alumnos de secundaria obligatoria, donde suele hacerse hincapié en su faceta de "novela histórica", pueden leerlo bien los niños de 11-12 años, cambiando, eso sí, de perspectiva. Aunque los lectores de esta edad precisarán ayuda para situar históricamente los personajes y la acción del relato, creo que el centro de atención para estas edades debe estar en el "yo" narrador, ya que el tono intimista con que se efectúa la narración les hará interesarse sin problema por Nicolás y su evolución personal, al margen de avatares palaciegos. Por otra parte, les será de ayuda el que sus capítulos sean cortos -no pasan de las tres hojas- y que el libro cuente -al final-con una guía de personajes y con una reproducción del cuadro de Las Meninas con identificación de todos los personajes que aparecen en él.

Título: El misterio Velázquez
Autor: Eliacer Cansino
Editorial Bruño
Precio: 7,80 €
Edad recomendada: A partir de 11-12 años
Nivel de lectura: Buenos lectores

sábado, 27 de diciembre de 2008

POR QUÉ LLORAS MARIE


Combinando el trabajo de dos actrices y marionetas, ¿Por qué lloras, Marie? trata sobre la relación que se establece entre la dueña de una guardería y una empleada con una niña perversa a la que han de cuidar.
La niña no les da más que problemas e interfiere en su trabajo de atender a los demás bebés. Emplearán todo tipo de tácticas para controlar a la díscola niña hasta que, finalmente, descubren que lo único que necesita es cariño.

Fecha: Domingo, 28 de diciembre
Hora: 19:00 h.
Lugar: Teatro Juan Bravo
Precio: 6€
Duración 1 hora.

Toda la información en:
http://www.teatrojuanbravo.org/index.php/obrasteatro/verobrateatro/id_obrateatro/143

EL BOLSO AMARILLO

Raquel es la pequeña de una familia donde si el papel de las mujeres ya es secundario, no digamos el de una niña. Quizá por eso uno de sus mayores deseos sea el de ser un chico y otro, el de crecer. Quizá por eso también este libro guste más a las niñas que a los niños, sobre todo a aquellas con buena lectura y mucha imaginación.

El bolso amarillo es, en su mayor parte, un monólogo y un monólogo muy bien escrito, con frases cortas y lenguaje directo y expresivo que nos lleva directamente a la cabeza revuelta de Raquel. Pero también es, hasta el final, una metáfora de cómo, desde pequeños, debemos aprender a guardar nuestros deseos y a controlar, en nombre de la gente bienpensante -aquí los adultos-, incluso aquellos a los que deberíamos aprender a dar rienda suelta: pensar por nuestra cuenta, por ejemplo.

Por eso es tan importante la visita que hace la protagonista a "la casa de los arreglos", un maravilloso lugar en el que vive una familia cuyos miembros (padre, madre, niña y abuelo) realizan indistintamente las mismas tareas: cocinan, reparan cosas, estudian... Raquel se extraña de que el abuelo estudie, pero más aún de que a esa niña y a su mamá les guste ser "chicas" y de que la niña desempeñe un papel de la misma importancia que el de los adultos. Allí piensa, por primera vez, que tal vez no sean importantes su deseo de crecer o de ser chico y, de hecho, ambos desaparecen de su bolso amarillo al final de la historia.

El tercer gran deseo de Raquel es el de ser escritora, un deseo también reprimible ante las risas que provocan sus historias en su familia, pero que es el que le permitirá inventar los personajes que habitarán su mundo infantil con más presencia en ocasiones que los de carne y hueso. Habla con ellos, discute, les ayuda y la ayudan... juega. Y, como hacen todos los niños con el juego simbólico, jugando, jugando...crece. Da igual que "la casa de los arreglos" exista de verdad o Raquel haya querido imaginarla como un mundo posible en el que querer estar. Allí descubre que ser una niña o una mujer sólo es penoso en según en qué lugares y con qué compañías.

Pero no hay que confundirse. El episodio de "la casa de los arreglos" es uno sólo del libro, ni siquiera el más largo. Tampoco es este un libro "feminista", más bien refleja la sangrante desigualdad existente en la sociedad brasileña a la que pertenece el personaje y su autora.

Las virtudes de El bolso amarillo son muchas. A mi me parecen las mejores su lenguaje cuidado, el discurrir de la novela como un mecanismo de relojería donde ninguna pieza queda suelta y la falta de artificio en la construcción de sus sucesivas metáforas.

Alta literatura para niños y un excelente libro para pensar y para enseñar a pensar, aunque , como respecto a casi todo, se dirá que "va en gustos".

Título: El bolso amarillo
Autora: Lygia Bojunga
Editorial: Ediciones SM
Edad recomendada: A partir de 10 años.
Precio: 10.95 €

viernes, 19 de diciembre de 2008

Campos verdes, campos grises

Este no es un libro de literatura infantil tradicionalmente al uso. No habla de historias fantásticas. Ni siquiera de historias con final feliz, porque la esperanza que irradian algunos de los catorce cuentos que componen este volumen es escasa o nula.

Curiosamente, ahora que surgen de la nada libros elaborados ex profeso para trasmitir los mensajes de lo politicamente correcto: ecológicos, sobre la igualdad, la paz, la convivencia..., este libro, publicado por primera vez en el año 1987, tiene más actualidad que nunca, porque nos habla de todo eso, y de mucho más y lo ha
ce estando lejos del moralismo ramplón y del panfleto maniqueo.

Campos verdes, campos grises no es un libro para agradar, ni es literatura de evasión. Es un libro profundamente moral, de lo que en otro tiempo se denominó -denostadamente- "literatura comprometida". Pero también es un libro de gran valor literario.


Escrito en un lenguaje directo y difícilmente sencillo, cuenta también con la virtud de la brevedad: los cuentos más largos tienen cuantro páginas y los más breves apenas llegan a dos. Además, todas sus palabras están medidas, sopesadas; no hay paja, ninguna sobra, nada puede distraernos de la comprensión de lo fundamental del relato. Si a ello añadimos que están editad
os con letra grande, resumiremos que es un libro que se lee muy bien, aunque su digestión no sea fácil.

Todos los protagonistas de los cuentos son niños. Niños marginados, discriminados, con problemas familiares o sociales. La mayoría, pobres. Niños que se portan bien y que se portan mal, que luchan por sobrevivir, pero también por vivir con dignidad y que, como los adultos, pueden responder a los agravios con rencor, pero también con generosidad. Son cuentos que están lejos de lo fácil y de lo edulcorado, que quieren "hacer pensar".


Que no sea esto, precisamente, lo que os eche para atrás.

Campos verdes, campos grises

Autora: Ursula Wölfel

Traductora: Jacqueline Ruzafa

Editorial: Loguez
Precio: 7,81€

Edad de lectura recomendada: desde 10 años

miércoles, 10 de diciembre de 2008

MÁS HISTORIAS DE ARNOLD LOBEL

Entre las estupendas reediciones que está llevando a cabo la editorial Kalandraka se encuentra un clásico de la literatura infantil incansablemente recomendado: Historias de Ratones, de Arnold Lobel.

"—Papá, ya estamos todos en cama —dijeron los ratones—. Anda, cuéntanos un cuento. "
—Haré algo mejor —dijo Papá—. Os contaré siete cuentos, uno para cada uno de vosotros, si prometéis dormiros en cuanto haya terminado.
—Te lo prometemos —respondieron ellos.
Y Papá empezó..."

A partir de ahí se suceden siete breves historias que, por su ternura, sólo pueden remitir o al mundo de la primera infancia o al de la propia infancia idealizada de Arnold Lobel.

A mi modo de ver, la bondad de todos esos cuentos procede del mismo lugar de la que sale la que acompaña a Sapo y Sepo: del extrañamiento que produce la falta de lógica adulta y la remisión a una lógica infantil que no pregunta todavía los porqués de las cosas y que se los explica de una manera mágica.

En uno de los cuentos, por ejemplo, una ratita quiere que un pozo le conceda un deseo. Y no sólo no se extraña de que el pozo se queje cuando tira una moneda a su interior, sino que encuentra una solución que le gusta tanto al pozo que este ya no podrá negarle nada. Y ello porque en ese mundo infantil nada puede salir mal y sólo son perceptibles las realidades que giran hacia el cumplimiento de los deseos.

Pese a manejar unos recursos narrativos próximos a los que utilizan los cuentos tradicionales: la personificación de animales, la repetición de palabras y situaciones... y el pensamiento mágico, sobre todo, hay un factor que les hace esencialmente diferentes a ellos: la ausencia absoluta de violencia. Todos los cuentos de Arnold Lobel irradian calma, tranquilizan.

Si tuviera que elegir una sola de las historias diría que mi preferida es El Viaje, un cuento precioso que, además, se presta a esos juegos de lenguaje que tanto les gustan a los niños pequeños: la impostación de distintas voces, la posibilidad del reparto en la interpretación de los personajes de quienes están leyendo, la repetición de palabras y frases, la acumulación de elementos que han de repetirse en orden...

Este es un libro excelente para leer a los niños a partir de los 4 años, pero también para que lo lean quienes se están iniciando en la lectura autónoma (normalmente entre los 5 y los 7 años).

Historias de ratones
Autor: Arnold Lobel
Ilustraciones del autor.
Kalandraka Editora.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

SAPO Y SEPO

De la misma forma que a las ranas en los cuentos se les suele llamar "ranitas", mediante un diminutivo que demuestra nuesta simpatía por ellas, los sapos suelen aparecer como animales cuasi-repugnantes ante los que todo el mundo hace una mueca de asco, pese a esconder, a veces, un príncipe encantado.

Por ello que un cuento de sapos sea entrañable, ingenuo y tierno ya es en sí mismo una sorpresa.

Sapo y Sepo son una especie de precedente de Epi y Blas, con la diferencia de que Sepo nunca consigue sacar de sus casillas a Sapo.

Sapo es un sapo maduro, paciente, afectuoso y tolerante con Sepo hasta la extenuación. Sepo, por contra, es "un sapito": deseoso de aprender, a menudo incongruente y muchas veces irreflexivo. La vida de Sapo sin Sepo sería esencialmente aburrida; la de Sepo sin Sapo sería, sencillamente, una sucesión de catástrofes con riesgo de daño incluido.





En estos libros no hay ni sombra de maldad, ni de doble lenguaje, ni siquiera de impaciencia. Son libros asombrosamente dulces, sin ser, en ningún momento, melosos ni ñoños. A medida que uno avanza en la lectura se pregunta si Sepo madurará o si Sapo se cansará al fin y, a pesar de que eso nunca pasa, los personajes evolucionan y se llenan de matices hasta convertirse en dos "seres humanos" extraordinarios que hacen de su amistad el centro de su vida .

Sapo y Sepo se ayudan a vivir mutuamente y, aunque nunca lo dicen, se quieren. No lo dicen con palabras, pero cada una de sus acciones es un gesto de afecto para con el otro. Pero también son personajes con entidad independiente, que a veces necesitan estar solos.

La aparente sencillez de la relación de Sapo y Sepo es la trasposición de la sencillez de su lenguaje. Estos cuentos fueron escritos, junto a otros, por Arnol Lobel para una colección (I can read books) destinada a lectores apenas iniciados en la lectura, para los que resultan idóneos porque cuentan historias breves, con palabras cortas y una sintaxis elemental (sujeto-verbo-predicado). Si a ello añadimos que existe una separación clara entre las ilustraciones y el texto, veremos que son perfectos para facilitar la lectura de los más pequeños.

Son cuatro los libros de estos personajes, los cuatro publicados por la Editorial Alfaguara Infantil en formato pequeño y a buen precio, por lo que no existen razones para no ofrecerlos como buen regalo: de navidad, de cumpleaños, o simplemente porque leer buenos libros desde la más tierna edad ayudará a conformar el gusto por la buena literatura.

Títulos:
  • Sapo y Sepo son amigos
  • Sapo y Sepo inseparables
  • Sapo y Sepo, un año entero
  • Días con Sapo y Sepo
Autor: Arnol Lobel

Editorial: Alfaguara Infantil

Precio:
6,25€

jueves, 6 de noviembre de 2008

EL COCODRILO Y LA JIRAFA DE DANIELA KULOT

Son tan bonitos los libros del cocodrilo y la jirafa de la ilustradora alemana Daniela Kulot que uno desearía, primero, vivir en ellos; después, y ya que lo anterior no parece posible, haberlos escrito y, sobre todo, haberlos ilustrado.

Estos tres libros son de los pocos libros infantiles "con mensaje" en los que el mensaje no se carga el libro.

El proceso de resolución de los conflictos a los que ha de enfrentarse una pareja tan diferente es lo que conforma el argumento de los tres libros: en el primero cocodrilo tiene que hacer saber a jirafa que se ha enamorado de ella; en el segundo, ambos deben hacer frente al rechazo que provoca una unión tan fuera de lo común y en el tercero han de solventar el problema de cómo vivir juntos en una casa que se adecue a sus características físicas tan dispares.

Pero ellos, al igual que el niño que quiere que le cuenten el mismo cuento una y otra vez, no cejan de intentar todo cuanto está en su mano: si esto no resulta , a ver esto otro; si esto tampoco, veamos otra cosa y otra y otra más, hasta dar con una solución que no pase ni por humillar a nadie , ni por renunciar a lo esencial de cada uno. (Como ya he dicho lo primero que uno desea al leer estos libros es vivir en ellos.)

Como en todos los buenos libros infantiles en los que "el mensaje" se desprende con naturalidad del comportamiento de sus personajes en el transcurrir del argumento y no del sermón didáctico-pedagógico de moralistas de distinta estirpe, las actitudes tolerantes del cocodrilo y la jirafa se ofrecen "para el contagio" y lo hacen porque forman parte de su propia naturaleza bondadosa: es preciso no hacer daño a nadie, parecen decir incesantemente; pero tambien: es preciso no renunciar a lo que se quiere.

Son, pues, estos unos libros donde la belleza de las ilustraciones es la perfecta compañía de la bondad de sus protagonistas: la una -belleza- no parece poder existir sin la otra -bondad- en una transliteración metafórica perfecta del amor entre la jirafa y el cocodrilo.

¿Recordáis aquella película en la que Spencer Tracy debe asumir que su única hija quiera casarse con un hombre que no es de su mismo color? Pues yo diría que, de alguna manera, estos libros constituyen la versión infantil de Adivina quien viene a cenar esta noche.

Aunque se recomiendan para niños a partir de 4 o 5 años, por mis comentarios puede deducirse que un adulto también puede disfrutar de ellos. Sin ser tan optimista, su lectura me parece más que adecuada para niños de hasta 7/8 años, aunque, eso si, siempre que no tengan que pagar el canon de realizar una ficha resumen o de una redacción que explique su mensaje.




Títulos:
  • Cocodrilo se enamora
  • Una pareja diferente
  • Una casa a medida
Autora e ilustradora: Daniela Kulot
Editorial: Faktoria K de libros
Precio: 15€
Edad: De 4 a 8 años

martes, 4 de noviembre de 2008

365 PINGÜINOS

Es este un libro de gran formato dedicado a los niños más pequeños, pero que también encandila a los mayores, sobre a todo, por el humor con el que está tratado el mensaje ecologista.

Y es que éste podría ser llamado "el libro de las exageraciones", ya que todo él es pura hipérbole: su tamaño, sus pingüinos y, sobre todo y aunque sea "incorrectamente político" decirlo, las consecuencias que tienen para una familia los afanes ecologistas de uno de sus miembros.

Imaginaos que desde las nueve de la mañana del día uno de enero un mensajero llama cada día a vuestra puerta, durante todo un largo año, para dejaros "un pingüino". Os diréis: es una broma. Pero no. Con el pingüino viene, además, una nota que pide que le demos de comer cuando tenga hambre.

Y a partir de ese momento llegarán, uno tras otro en secuencia diaria, un segundo pingüino, un tercero, un cuarto, ... a los que hay que alimentar, poner nombre, entretener, almacenar, limpiar... hasta convertir nuestra vida en una especie de pesadilla del cálculo y la medida: ¿tendremos bastante dinero para darles de comer? ¿dónde les guardamos? ¿cómo podemos librarnos del mal olor que producen?... Porque lo que al principio es una sorpresa y un animalito bienvenido, se convierte con el paso de los días en una situación alarmante, insostenible, en una auténtica locura que, aunque contada con mucha gracia, todo el mundo desea que termine.

Pero entonces sucede lo que en los cuentos encadenados: la solución final se convierte en un nuevo principio y el nuevo principio en un nuevo problema, eso sí, aún mayor.

El cuento mantiene muy bien sus intrigas hasta el final: ¿Quién es el descerebrado que manda un pingüino diario a una familia? ¿Por qué la familia los acepta impasiblemente? ¿Hasta cuándo durará esta situación?

Poco a poco, con el crecimiento de la alarma, vemos cómo van cambiando las caras de los personajes. Vale la pena fijarse, sobre todo, en la de la madre, que pasa de la estupefacción al enfado y después al pavor.

Curiosamente en el cuento la empatía no es con los animalitos, como en casi todos los cuentos infantiles, sino con la familia que los recibe. Podíamos pensar: "Pobres bichos, qué mal lo pasarán metidos en una caja, qué calor tendrán fuera del polo...". Pero no, lo que pensamos es: ¡pobre familia, qué pesadilla!. Eso sí, con carcajadas, porque leído de corrido eso es lo que provoca el libro, carcajadas, y la mayor al final, que no vamos a contar para no estropear la sorpresa.

Los dibujos tienen la sencillez del cómic, en el que está entrenado especialmente uno de sus autores, el francés Jean-Luc Fromental, un periodista y guionista que también escribe libros para niños y que ha escrito los guiones de algunas series de dibujos animados.

Título: 365 pingüinos
Autores: Jean-Luc Fromental y Joëlle Jolivet
Editorial Kókinos
Precio: 15€

Edad: A partir de 4 años

sábado, 1 de noviembre de 2008

HISTORIA DE LA MANZANA ROJA

Jan LÖÖF es un ilustrador y dibujante de cómic sueco, del que conocemos dos historias estupendas que se leen con imágenes grandes y con textos pequeños, como corresponde a la habilidad lectora de los niños a los que están destinadas.

El primero de ellos es Mi abuelo es pirata, publicado hace años por la Editorial Miñón y cuya reedición esperamos ansiosos.


El segundo es La historia de la manzana roja, publicado inicialmente en 1974 y reeditado ahora por la editorial Kalandraka.

El comienzo de la historia ya es en sí mismo un cuento completo, al modo de las pequeñas historias de Augusto Monterroso:

"Érase una vez un señor con un traje de rayas que, por casualidad, pasó por delante de una frutería. 'Qué bien me sentaría una buena y jugosa manzana', pensó el señor, y entró en la tienda. El frutero pensó que sería fácil engañar a aquel hombre, y le mostró una manzana de plástico..."

A partir de ahí el desarrollo del cuento propone una serie de acciones encadenadas que se suceden desde que su personaje principal coloca en el alféizar de su ventana esa manzana de plástico para que se madure, hasta que despierta de su siesta de espera y se encuentra con que la manzana tiene un mordisco. ¿Qué ha sucedido? Pues multitud de cosas ingeniosamente encadenadas que vemos con los ojos cómplices de quien ve para poder explicar después lo sucedido a aquél que está dormido. En este cuento los lectores ven por el personaje y para el personaje protagonista, saben más que él, desean "avisarle" y, si esto no es posible, describirle después lo sucedido. De ahí que el gran interés que despierta en los niños proceda del papel activo que el lector tiene en la narración de la historia, de su tarea de "co-narrador".


Puede decirse que las ilustraciones que acompañan a esta historia aparentemente sencilla son parte del texto, ya que contextualizan las múltiples acciones que se suceden en ella hasta hacernos imposible pensar que las cosas pudieran ser de otra manera. Pero, sobre todo, las ilustraciones "anticipan" lo que vendrá después o "resumen" lo que ya ha sucedido, es decir, tienen vida propia, lectura propia, que enriquece la historia escrita. En ellas puede verse al ladrón antes de que entre en acción o a todos los personajes que ya han aparecido cuando la historia acaba.


Es un libro especialmente adecuado para niños de 5 y 6 años que se inician en la lectura y, desde luego, para leer o contar desde edades más pequeñas.

Título: La historia de la manzana roja
Autor: Jan Lööf
Ilustrador: Jan Lööf
Edición: Sevilla: Kalandraka, 2008
Edad: de 5 a 7 años
Precio: 13€

domingo, 26 de octubre de 2008

HISTORIA DE UNA GAVIOTA Y DEL GATO QUE LE ENSEÑÓ A VOLAR

Dice el subtítulo de este libro que esta es una novela para jóvenes de 8 a 88 años. Por su argumento estaría aconsejado para niños de entre 9 y 11 años, aunque su formato de "libro adulto" puede echar para atrás a los pequeños lectores que acostumbren a necesitar el apoyo de las imágenes para facilitar la lectura.

Este libro es, fundamentalmente, simpático, incluso a pesar del inicio triste en que muere, envuelta en petróleo, la mamá de la que será después la gaviota protagonista. Quizá sea esa tristeza y la voluntad demasiado explícita de "mensaje ecológico" lo que hace que la primera parte de la historia sea algo "pastosa". Pero desde que el gato comienza a incubar el huevo de gaviota todo mejora, la historia se agiliza y no decae.

¿No es de verdad tierno imaginar a un gato grande, negro, peludo y gordo sentado sobre un huevo de gaviota esperando con toda paciencia a que salga el polluelo?

En este libro se mezclan lo real y lo maravilloso, las mareas negras, los gatos parlanchines y una gaviota bebé que llama mamá a un gato que habitualmente se mantiene tranquilo, pero que sabe sacar las uñas cuando es necesario.

A mi modo de ver el mensaje ecológico inicial, excesivamente explícito, desvirtúa el gran valor de esta historia estupenda que habla también -y sobre todo- de la amistad y del valor de la palabra dada. ¿Por qué si no un gato iba a incubar un huevo?

Salvo la foto que refleja la portada del libro, las ilustraciones que aquí se muestran no son de la edición española de Tusquets. Y es que la historia hubiera merecido unas ilustraciones mejores que, aumentando el valor del libro, ayudaran a los lectores más pequeños a percibir la dulzura de la atípica relación que une al gato Zorbas y a la gaviota Afortunada, ya que, pese a todo, es fundamentalmente a los niños de entre 8 y 10 a los que más podrá interesar el contenido de esta historia.

Título: Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar.
Autor: Luis Sepúlveda

Editorial: Tusquets (Colección Andanzas)

Precio: 12 €